Tomás Silva se suma a Artikos como Director de IA e Innovación
Artikos da la bienvenida a Tomás Silva Ebensperger como nuevo Director de IA e Innovación, un rol que combina tecnología y estrategia, con el objetivo de seguir potenciando el desarrollo tecnológico de la compañía en un contexto donde la inteligencia artificial se vuelve cada vez más relevante para las operaciones empresariales.
Tomás es Ingeniero Comercial de la Pontificia Universidad Católica de Chile, cuenta con más de 10 años de experiencia como desarrollador Python enfocado en Data Science, Machine Learning, automatización y desarrollo backend, además de una trayectoria vinculada a startups tecnológicas.
Su incorporación se da en un contexto donde la Inteligencia Artificial (especialmente la IA generativa) está abriendo nuevas oportunidades para optimizar procesos y generar valor en las empresas.
Para Tomás, el contexto actual fue un factor clave en su decisión de sumarse a Artikos. “Vivimos un momento de cambio tecnológico acelerado, y la irrupción de la IA generativa en los procesos operativos abrió una ventana única para generar valor real. Artikos me dio la posibilidad de estar en el centro de esa transformación”.
Otro elemento que influyó en su decisión fue el ecosistema empresarial que rodea a la compañía. “El ecosistema de empresas que forma parte de la Cámara de Comercio de Santiago presenta sinergias muy potentes: cada compañía puede complementar y enriquecer los procesos de las demás, y la IA actúa como un multiplicador de ese potencial”.
Innovación con foco en eficiencia operacional
Si bien el entusiasmo por la inteligencia artificial ha crecido en todo el mundo empresarial, Tomás enfatiza la importancia de priorizar con criterio. “Aunque todos hablan de todo lo que se puede hacer con IA, hay que ser estratégico. Se puede hacer todo, pero no todo al mismo tiempo”.
Desde su perspectiva, uno de los focos más relevantes está en mejorar lo que ya existe. “La respuesta más reflexiva, aunque no sea la más llamativa, es enfocarse en eficiencia operacional: hacer mejor lo que ya hacemos hoy, porque eso es lo que genera ingresos”.
Su experiencia en startups, tanto como fundador como participando y liderando equipos de desarrollo tecnológico también aporta una mirada orientada a la agilidad y la velocidad en el desarrollo tecnológico, algo que considera clave para avanzar en entornos de cambio constante.
Inteligencia artificial en empresas: la importancia de la agilidad
En ese contexto, Tomás identifica un error frecuente en la forma en que muchas organizaciones están abordando la inteligencia artificial: la rigidez en la planificación. “El mayor error es construir planes de implementación de varios años en una industria que cambia de forma exponencial. Una iniciativa que hoy parece rentable y viable puede quedar completamente obsoleta antes de que esté terminada”.
Plantea que la capacidad de adaptarse rápidamente es fundamental. “El antídoto es la agilidad y la disciplina de fallar rápido. Se necesita una estrella del norte clara, una visión y misión que guíe todo, pero a nivel de ejecución, los objetivos deben ser honestos, medibles y lo suficientemente cortos para reconocer cuándo algo no funciona”.
En el mundo de la inteligencia artificial, agrega, la capacidad de pivotar es una competencia esencial.
Construir tecnología en un entorno que cambia constantemente
El avance tecnológico de los últimos años ha transformado también la forma de construir software y productos digitales. “El ritmo de cambio en los últimos cuatro años ha sido dramático. Las nuevas capas de abstracción han democratizado la tecnología de maneras que antes habrían requerido años de especialización”.
Sin embargo, Tomás enfatiza que la adopción de nuevas herramientas debe hacerse con criterio. “Parte de este rol es tener la madurez para adoptar soluciones y metodologías que están construidas para perdurar, no solo para estar de moda”.
Un rol que combina tecnología y estrategia
Para Tomás, el liderazgo en inteligencia artificial no se limita únicamente a lo técnico. También implica una responsabilidad estratégica dentro de la empresa.
“La mejor forma de describirlo es ser el capitán del barco (al menos del barco que lleva todo lo relacionado con tecnología e IA). Pero este no es un rol que funcione en una sola dirección: la responsabilidad también es de cada persona del equipo. La idea es marcar el rumbo y crear las condiciones para que cada colaborador pueda aprender, tomar autonomía y liderar los desafíos relacionados con tecnología e inteligencia artificial”.
Esto implica mantenerse constantemente informado sobre tendencias, startups, innovación, ciencia y economía, pero también tomar decisiones clave sobre el desarrollo tecnológico. “Es un rol a la vez profundamente técnico, capaz de entrar en los detalles y construir productos, y fundamentalmente estratégico”.
Entre las decisiones más relevantes menciona preguntas como qué construir, qué soluciones adoptar o comprar, y cómo aprovechar las sinergias dentro del ecosistema. “Pero, sobre todo, la responsabilidad más importante es responder el por qué: decidir qué construir, no solo cómo construirlo”.


